El sextil conecta signos de elementos compatibles, como fuego con aire o tierra con agua. Por eso los planetas implicados se entienden con facilidad y tienden a ayudarse sin mucha fricción.
Su rasgo más característico es que funciona como una puerta entreabierta: ofrece posibilidades, pero suele requerir un pequeño gesto por tu parte para activarlas. Un sextil entre Mercurio y Marte, por ejemplo, puede dar facilidad para defender ideas con energía, aunque esa habilidad crece cuando la ejercitas, en un debate o en un proyecto que te exige argumentar.
Es un aspecto más suave que el trígono y menos evidente. Muchas personas descubren sus sextiles al mirar atrás y notar que ciertas cosas les salían bien sin esfuerzo especial. En la lectura de una carta, conviene preguntarse qué talento señala y cómo podrías darle más espacio en tu día a día.